Mi debut en la F1 fue en el año 1999, a los mandos de un Minardi. Fue mucha la gente que me ayudó entonces, pero hubo una persona a quien le estaré eternamente agradecido: Jaime Alguersuari (padre), hoy día, padrino de mi hija.
Desde entonces mantengo con ellos una relación prácticamente de familia y, como es evidente, eso me ha permitido seguir la trayectoria de Jaime (hijo) desde sus inicios.